Flame Code


En el corazón de esta hermandad vive un código: el Flame Code.
No está escrito en papel ni se enseña en palabras. Es una forma de respeto. Respeto al fuego, a su origen, a su poder transformador. No se impone, se honra. Quien lo comprende sabe que el fuego no se domina… se escucha.

El fuego no conoce estaciones ni fronteras. Su luz no ilumina, revela. Su energía no calienta, despierta. Su presencia invita al recogimiento y al asombro, como si cada chispa contuviera un fragmento de eternidad.

Somos los guardianes del fuego.

Narradores de historias que susurran entre llamas.

Somos La Sociedad del Fuego.

Y nuestro código —el Flame Code— no se pronuncia… se siente.

El fuego une.
El fuego eleva.
El fuego trasciende.